El rango real del mercado madrileño
En Madrid, un reportaje fotográfico de una vivienda media se mueve entre 120 y 250 € sin IVA. Por debajo de 100 € suele haber una de tres cosas: un fotógrafo empezando que aún no ha calculado sus horas, una entrega automatizada sin revisión humana, o un encargo que se acepta solo porque hay otros dos en el mismo portal esa mañana.
Photogénicos parte de 169 € + IVA para inmueble, arquitectura y obra. Ese precio no es un número redondo elegido al azar: es lo que sale de contar desplazamiento, captura, selección, revelado, entrega organizada y una ronda de ajustes, y dividirlo por las horas reales que consume.
La pregunta útil no es cuánto cuesta, sino qué entra dentro. Dos presupuestos de 150 € pueden ser negocios completamente distintos.
Qué debería incluir cualquier presupuesto serio
Antes de comparar cifras, comprueba que ambos presupuestos responden a las mismas preguntas:
- Número de fotografías finales entregadas, no de fotos hechas.
- Plazo de entrega en días laborables y qué cuesta acelerarlo.
- Derechos de uso: portales, web propia, redes, publicidad pagada, cartelería.
- Si el precio cubre el desplazamiento dentro de la M-30 y qué pasa fuera.
- Cuántas rondas de corrección están incluidas.
- Qué ocurre si el inmueble no está preparado a la hora acordada.
Ese último punto es el que más discusiones genera. Una hora esperando a que el propietario recoja la cocina es una hora que alguien paga, y conviene saber quién antes de llegar.
Por qué el precio por foto es una mala unidad de medida
Cobrar por fotografía empuja a entregar muchas. Y muchas fotografías de un piso de 70 m² no ayudan: diluyen el anuncio, repiten el mismo salón desde cuatro ángulos y hacen que el comprador pierda el hilo de la distribución.
Un anuncio funciona mejor con 12 o 18 imágenes bien elegidas que con 45. El trabajo del fotógrafo incluye decidir cuáles sobran, y ese criterio es parte de lo que se paga.
Si un presupuesto promete 60 fotografías por 90 €, lo que estás comprando es una carpeta, no un anuncio.
Nadie ha vendido nunca un piso por tener más fotos que el vecino.
Los costes que no se ven en la factura
Hay gastos que el cliente no percibe y que explican buena parte de la diferencia entre 90 y 170 €: el desplazamiento y el tiempo muerto, el revelado de exposiciones combinadas cuando hay ventanas con mucha luz, la corrección de verticales, el archivo y la organización de la entrega.
También está el seguro, la amortización del equipo y el fondo de reposición. Un cuerpo de cámara profesional y un flash de estudio no son gasto de un año: son una inversión que se reparte entre todos los encargos.
Cuando un precio no cubre eso, el negocio no es sostenible. Y un proveedor que desaparece a los ocho meses te obliga a rehacer la relación desde cero.
Cuándo sí tiene sentido negociar
Hay descuentos legítimos y descuentos que solo trasladan el problema. Tiene sentido pedir mejor precio cuando aportas volumen real, cuando agrupas dos inmuebles cercanos en la misma jornada, o cuando contratas un acuerdo mensual en lugar de encargos sueltos.
No tiene sentido pedirlo a cambio de visibilidad, de la promesa de encargos futuros o de mencionar al fotógrafo en el anuncio. Eso no paga la cuota de autónomos.
Para agencias con rotación constante, la fórmula más eficiente suele ser un plan mensual con un número de inmuebles incluido. Sale más barato por unidad y elimina la negociación de cada encargo.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas fotografías necesita un anuncio inmobiliario?
Entre 12 y 18 para una vivienda media. Menos deja huecos en la distribución; más suele repetir estancias y cansar al comprador.
¿El precio incluye el vídeo vertical?
No por defecto. En Photogénicos el vídeo vertical y el tour 360º son complementos del reportaje, con precio propio, aunque salen más baratos contratados en la misma visita.
¿Quién es el propietario de las fotografías?
El autor conserva la autoría; el cliente recibe una licencia de uso definida en el presupuesto. Conviene que indique canales y duración por escrito.
¿Se puede fotografiar un piso habitado?
Sí, con preparación previa. Se envía una checklist al propietario y se reserva un margen para ajustes menores antes de empezar.
